sábado, 18 de julio de 2009

1... 2... 3...

X

Caen una tras otra mi melancolía y mis buenas costumbres. Se me amarga el alma de tanto aguantar todos tus desplantes. Me pongo furiosa, me duele tu olvido. Se hiela el aliento de tanto gritar... Una vez y otra escucho lamentos, disculpas, mentiras. Una vez y otra te escucho llorar para no perderme. Sonrío, te miro y vuelta a empezar. Hambre de venganza. Todo este odio viejo se va amontonando en el doble fondo de los ratos sola, del tiempo perdido, de las largas horas de espera y sopor. Descansa trankilo. Te miro durmiendo. Se cerrarán pronto todas las heridas y las cicatrices se disolverán. Dejaré de amarte. Dejaré de hacerlo. La próxima vez dejaré de amar.

domingo, 5 de julio de 2009

TODAS LAS MUJERES GRANDES

Hay mujeres grandes, mujeres enormes. Akellas ke logran mantenerse cuerdas. Las ke no se rinden cuando su cabeza va a 10.000 x hora y las cosas buenas se vuelven distintas, las ke no se rinden si creen ke es mentira o creen ke han perdío. Las ke se resisten a hacerse más caso. Las ke no se escuchan cuando viene el lobo. Hay mujeres grandes. Ke luchan, ke muerden, ke arrancan las yerbas malas del jardín. Las ke cuando piensan ke todo se ha roto, miran otra vez pa ver si es verdad. Algunas mujeres no aguantan los gritos ke escuchan adentro. Algunas mujeres se dejan llevar por el sinsentido. Pierden la cordura. Se rinden al ruido ke suena por dentro de la hembra animal. El ruido de madre, de mujer, de hija. La carga mental de ser la pandora de todos los sueños. La marca de eva. Venus atenea y atenea venus. Mujer, resiste, le digo en susurros. Pero ya no escucha. Algunas mujeres se dejan llevar. La mujer se escapa. Animal despierta. Y por más ke intenta la mujer, exhausta, agarrarse fuerte, y por más ke araña, patalea y llora, por más ke pelea para no perderse, se pierde. Se pierde... Animal, despierta. Mujer grande sueña. Fenix ke vuelve de estar perdida y se despierta con rabia y escupe el dolor ke le amarga el alma. Mujer. Despierta del letargo. ¡Y vive!

jueves, 2 de julio de 2009

IX

Te empeñas en no estar cuando te necesito y por eso no funciona. Trato de culparme y de disculparte pero no me dejas. Lo rompes del todo y desapareces y yo recompongo cada sentimiento con dolor y rabia. El tiempo me cura al pasar los días y vuelves de nuevo. Me estampas tu energía en medio de la boca ke otra vez sonríe. Vuelves en la euforia y, mientras se mantiene, parece perfecto. Pero alguna nube nubla mi universo durante un segundo. Y me dejo caer hacia atrás en un anhelo de confianza, y no estás ahí. Me caigo y me rompo. Y has desaparecido. Y te has esfumado. ¿Y dónde estas cuando te necesito? En ninguna parte. No estarás jamás, lo sé, lo repito, no estarás jamás.