sábado, 18 de julio de 2009
X
Caen una tras otra mi melancolía y mis buenas costumbres.
Se me amarga el alma de tanto aguantar todos tus desplantes.
Me pongo furiosa, me duele tu olvido.
Se hiela el aliento de tanto gritar...
Una vez y otra escucho lamentos, disculpas, mentiras.
Una vez y otra te escucho llorar para no perderme.
Sonrío, te miro y vuelta a empezar.
Hambre de venganza.
Todo este odio viejo se va amontonando en el doble fondo de los ratos sola,
del tiempo perdido, de las largas horas de espera y sopor.
Descansa trankilo.
Te miro durmiendo.
Se cerrarán pronto todas las heridas y las cicatrices se disolverán.
Dejaré de amarte. Dejaré de hacerlo.
La próxima vez dejaré de amar.
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