Te abres a codazos un hueco ke no kieres entre las cosas buenas.
Empeño todo el día en sacarte del sitio donde deseo ke estés.
Aunke kiero encontrarte, desisto y no te busco.
Y tú, ke ya sin conocerme estás harto de mí, te empachas otra vez.
De noche me desvelo contando las ovejas ke salen del reloj.
Y desde abajo veo el suelo en mi cabeza y la luna en mis pies.
Te sientas a mi lado los días ke no estás
y hoy, por fín, ke has venido sólo encuentro enmarcado tu hueco en el sofá.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario